Dominatriz nalgas

dominatriz nalgas

Al usar nuestro sitio, aceptas nuestra política de cookies. Cómo ser una dominatrix 5 métodos: Comprender el consentimiento y la seguridad como una dominatrix Manipular las sensaciones corporales Emplear el bondage Establecer el ambiente Asumir el papel de dominatrix Una dominatrix toma el liderazgo en una relación sensual o sexual, y su pareja el sumiso acepta cumplir todos sus deseos u órdenes. Nunca asumas que tienes el consentimiento. El consentimiento debe brindarse con libertad. Lo mejor es consultarlo de vez en cuando para cerciorarte.

Establece límites antes de asumir el rol de dominatrix. Mantén abiertas las líneas de comunicación durante toda la experiencia. Es importante prestarle atención al lenguaje corporal de tu pareja. Mírala a los ojos, observa si su cuerpo se pone rígido o si se aparta.

Esto es un signo de que podría no estar disfrutando el juego. Escoge una palabra o un gesto seguros, y una palabra o un gesto de precaución. Puedes garantizar el consentimiento durante el juego si escoges una palabra y un gesto seguros, así como una palabra y un gesto de precaución. Aquí te recomendamos algunos consejos para las palabras seguras y las de precaución. Por otra parte, entre los gestos de seguridad y precaución sencillos tenemos a los parpadeos y a asentir con la cabeza, o sacudirla.

Siempre ten tijeras de seguridad al alcance de la mano. Esta es la razón por la que es vital contar con tijeras de seguridad a la mano si van a usar cuerdas. Ten agua a la mano. Al igual que en cualquier otro ejercicio agotador, es esencial que te mantengas hidratado. Averigua si la tienda de artículos sexuales de tu localidad brinda un curso. Tan solo cerciórate de que tenga un positivismo sexual y haga énfasis en la seguridad y el consentimiento. Escoge un juguete de impacto.

Este se usa para golpear el cuerpo en los juegos de BDSM por lo general, en las nalgas. Puedes usar un implemento para cosquillas. Es probable que muchas personas no consideren de inmediato que las cosquillas guardan relación con los juegos de BDSM, pero un instrumento para cosquillas se puede emplear como una paleta para generar cosquillas incómodas en lugar de dolor directo.

Asimismo, este puede emplearse para provocar a tu pareja al pasarlo por zonas erógenas como el cuello o las tetillas. Usa pinzas para tetillas. Estas pueden usarse para generar dolor o presión en la piel. Por lo general, se colocan en las tetillas. En el caso de los principiantes, lo mejor es establecer un límite de 10 minutos, ya que las pinzas pueden cortar la circulación enviada a la tetilla.

Usa tapones anales o dildos. Al comprar un dildo o un tapón, cerciórate de que no sean tóxicos y de que tengas un lubricante que puedas usar con ellos de forma segura.

Puedes usar un lubricante hecho con agua con todos los juguetes y condones. No puedes usar lubricantes de silicona con los juguetes de silicona.

Escoge una cuerda que sea adecuada para ti. Existen cuerdas de una gran variedad de colores y materiales para los juegos de bondage. Si no conoces con certeza el tipo que deseas o necesitas, conversa con los empleados de la tienda de artículos sexuales de tu localidad.

Juega de forma segura con las cuerdas. Las cuerdas pueden ser un instrumento peligroso en el BDSM, ya que si se usan de forma inapropiada, pueden provocar lesiones en los nervios, asfixia o incluso la muerte.

Por ejemplo, nunca presiones la cuerda en la parte delantera de la garganta de tu pareja. Estos son algunos aspectos que debes tener en cuenta al jugar con una cuerda: No emplees poses que dificulten la respiración. Cerciórate de que las cuerdas sean cómodas y permitan la circulación. Vos escuchame, yo te voy a decir lo que tenés que hacer. El colegaje recién surgido nos hizo abrirnos tanto que al final no pude distinguir si lo que nos unía eran las particularidades de nuestro oficio, de nuestro género o de la vida misma.

Me contó que empezó a trabajar a los 16 y que siempre le gustó humillar a sus clientes. Al principio no sabía que podía cobrar por eso, apenas se enteró se independizó. Ahora lleva veinte años con el negocio y hace servicios eventualmente. Hablamos de cómo la crisis afectó el negocio. Los precios bajaron, aunque el volumen de clientes se mantiene:. Luego me pregunta por mi historia personal.

Nos enamoramos, Betsy, a todas nos pasa. Quería abrazarla, darle las gracias, decirle que me perdonara por mentirle y jurarle que si fuera puta querría trabajar con alguien como ella. Sofía es rubia, de unos 40 bien resistidos.

Fuimos primero a un saloncito con espejos donde guardaban disfraces de enfermera, mucama y otros; también había plumas y prótesis de nalgas y tetas. Las tallas eran enormes y pensé que sería una especie de templo de las cosas de Sandra; después Sofía me explicó que era la zona de los transformistas:. Hay algunos hombres que los excita la servidumbre, entonces se ponen el delantal y limpian la casa, los baños, la cocina, todo. Tanto Sofía como Dómina Sandra siguen una línea un poco fundamentalista.

Ambas muestran cierto desprecio por el sexo en sí mismo: Docenas de instrumentos de tortura cuelgan del techo y las paredes. En una esquina hay un potro -el que se usa para estirar las extremidades-; en la otra hay una jaula y una cruz acolchada forrada en cuero para crucifixiones. Entra Maia, la esclava: Sofía le grita y le pega un latigazo en las nalgas; ella se arrodilla y le besa los pies. El ama busca una soga y se la amarra al cuello:.

Cambia el tono de la voz para explicarme; me mira y sonríe como si me estuviera ofreciendo una degustación de quesos en el supermercado. Maia, desde el piso, también me mira. La clave en un amo es el maltrato y en un esclavo, la sumisión. Maia tiene la mirada enterrada en el piso y Sofía le ordena que me salude. Ella se acerca y me besa los pies. Pero Maia no dice nada.

Ahora, si le doy así. Timbra el teléfono y Sofía sale a contestar. Maia se levanta y me pregunta si voy a trabajar en esto, le digo que sí. No entendí la consecuencia de su pregunta con relación a la mía. Pensé que las insinuaciones de Sofía nos estaban afectando. Antes de que Maia pudiera agacharse, Sofía la subió al potro. Le amarró las manos a los lados, le alzó las piernas y se las ató a la cabecera con una soga. Me dijo que me acercara y me dio unos ganchos.

Y allí teníamos, en un primerísimo primer plano, toda la zona íntima de Maia explayada y expuesta. Tenés que ser cuidadosa, porque si llega a salir algo de sangre se acabó todo.

Me miró, yo le sostuve la mirada y contesté: La mano me temblaba, me aterraba causarle dolor, me aterraba ver eso frente a mí, me aterraba tocarla. Luego Sofía le quitó el corsé: La imagen era de total indefensión: Sofía, mientras, encendía una vela: El ama retiró la vela y se turbó un poco.

Parece que el grito de la esclava no estaba en el guión. Después se puso de nuevo la sonrisa y me dijo que la lección principal es que hay que respetar el pacto de la piedad:. Maia se bajó del potro; una lagrimita se le venía asomando, pero la reprimió. Se le puso en frente y se sacó una teta:. La jalaba hacia delante, por el cabello, y Maia sacaba la lengua tratando de alcanzarle el pecho.

El pobre sufre, porque quiere salir y no puede. Después vino la cruz, con un mecanismo de castigo bastante parecido, aunque en todos se puede improvisar poniendo cositas -tipo pesas, ganchos y grilletes- en los genitales y jugando con vibradores. Sofía toqueteaba a Maia crucificada.

El tipo se encuentra con que no se le puede parar porque el grillete se lo impide. Sofía agarró un vibrador con la mano izquierda y con la otra lo recorrió de arriba hacia abajo: Yo voy contando hasta diez y vos me decís hasta dónde resistís.

La piel me ardía un poco, luego la sentí adormecida. Después siguieron los tips. Sofía habló primero de los límites:. Los fetiches son bienvenidos:

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Ni siquiera de género. Hay amos que someten a esclavas, amas que tienen sumisos, personas del mismo sexo con diferentes roles Las dos organizadoras y otras dos amas amateur, colombianas las dos, que vienen a ayudar a sus amigas y a empaparse sobre cuestiones como atar con cuerdas.

Todas van vestidas de cuero negro. A los esclavos los someten en cuanto acaban de comer. Les ajustan unos collares de cuero con pinchos y los mandan arrodillarse en el ring.

Me llama la atención que uno de ellos se arrodilla en una posición algo distinta. Entonces les empieza a insultar, les pone unos nombres ficticios degradantes y les explica lo que van a hacer con ellos. Las vendas y las cuerdas son elementos indispensables en fiestas de BDSM. En realidad se debe a que, por su edad, es el que menos resistencia física tiene. A otro de los españoles, un tipo rubio y fuerte de unos 40 años, lo sacan del ring y le practican dos ataduras distintas: A mí se me ponen los pelos de punta sólo de pensar en el dolor.

Él tiene una erección. Del hilo musical se encarga Pepa, un segundo mayordomo. Luego la de 'Viva el amor'. El voyeur es decir, yo tiene derecho a beber todo lo que quiera. No sólo tiene el derecho; el mayordomo de pelo largo siempre vigila que al espectador no le falte de nada y llena la copa de vino casi antes de que se haya acabado. Ella le acaricia la cabeza como si fuese una mascota.

Lady Diane, muy ducha en el arte de las cuerdas, lo tumba y le practica un amarre en una posición antinatural. Con la espalda apoyada en el suelo y los brazos y las piernas hacia arriba, uniendo pies y manos. El se deja hacer y no habla. Lo tienen así un tiempo prudencial y luego lo desatan. Después de las cuerdas, toca calor. Los vuelven a arrodillar en el ring. Las dos dóminas profesionales encienden velas de diferentes colores y les hacen una elaborados dibujos en sus espaldas con la cera candente.

Después, Julie los azota en las nalgas con una fusta y les obliga a contar cada golpe en alto. Yo sigo la escena desde una esquina, sentado en un sillón y apurando el tercer chupito de Jaggermeister que el mayordomo de pelo largo ha tenido a bien ofrecerme.

Sólo me roza, pero yo me acojono y ella se ríe. Durante 12 horas, los esclavos permanecen a disposición de los deseos de las dominatrix. A media tarde hay un relevo. Uno de los sumisos tiene que irse a trabajar. Los otros han pedido fiesta en sus respectivos trabajos para poder disfrutar la fiesta entera. Aquí cada uno se va cuando quiere. Los sumisos son utilizados como ceniceros, son escupidos, insultados y golpeados constantemente en los genitales. Acaba la fiesta, mil perversiones después y los esclavos salen duchados, vestidos de calle y relajados.

Ninguno ha sido lastimado. Se despiden de las amas con efusividad. Se ha acabado el juego, se dan dos besos, un abrazo y hasta la próxima. El BDSM tiene una imagen sórdida y grotesca. Como si sólo fuese pegar por pegar. Y no va así. Todo tiene su sentido. Esto se tiene que hacer en un contexto de control y seguridad.

Esto es un signo de que podría no estar disfrutando el juego. Escoge una palabra o un gesto seguros, y una palabra o un gesto de precaución. Puedes garantizar el consentimiento durante el juego si escoges una palabra y un gesto seguros, así como una palabra y un gesto de precaución. Aquí te recomendamos algunos consejos para las palabras seguras y las de precaución. Por otra parte, entre los gestos de seguridad y precaución sencillos tenemos a los parpadeos y a asentir con la cabeza, o sacudirla.

Siempre ten tijeras de seguridad al alcance de la mano. Esta es la razón por la que es vital contar con tijeras de seguridad a la mano si van a usar cuerdas. Ten agua a la mano. Al igual que en cualquier otro ejercicio agotador, es esencial que te mantengas hidratado. Averigua si la tienda de artículos sexuales de tu localidad brinda un curso. Tan solo cerciórate de que tenga un positivismo sexual y haga énfasis en la seguridad y el consentimiento. Escoge un juguete de impacto.

Este se usa para golpear el cuerpo en los juegos de BDSM por lo general, en las nalgas. Puedes usar un implemento para cosquillas. Es probable que muchas personas no consideren de inmediato que las cosquillas guardan relación con los juegos de BDSM, pero un instrumento para cosquillas se puede emplear como una paleta para generar cosquillas incómodas en lugar de dolor directo. Asimismo, este puede emplearse para provocar a tu pareja al pasarlo por zonas erógenas como el cuello o las tetillas.

Usa pinzas para tetillas. Estas pueden usarse para generar dolor o presión en la piel. Por lo general, se colocan en las tetillas. En el caso de los principiantes, lo mejor es establecer un límite de 10 minutos, ya que las pinzas pueden cortar la circulación enviada a la tetilla. Usa tapones anales o dildos. Al comprar un dildo o un tapón, cerciórate de que no sean tóxicos y de que tengas un lubricante que puedas usar con ellos de forma segura.

Puedes usar un lubricante hecho con agua con todos los juguetes y condones. No puedes usar lubricantes de silicona con los juguetes de silicona.

Escoge una cuerda que sea adecuada para ti. Existen cuerdas de una gran variedad de colores y materiales para los juegos de bondage. Si no conoces con certeza el tipo que deseas o necesitas, conversa con los empleados de la tienda de artículos sexuales de tu localidad.

Juega de forma segura con las cuerdas. Las cuerdas pueden ser un instrumento peligroso en el BDSM, ya que si se usan de forma inapropiada, pueden provocar lesiones en los nervios, asfixia o incluso la muerte. Por ejemplo, nunca presiones la cuerda en la parte delantera de la garganta de tu pareja. Estos son algunos aspectos que debes tener en cuenta al jugar con una cuerda: No emplees poses que dificulten la respiración.

Cerciórate de que las cuerdas sean cómodas y permitan la circulación. Como mínimo, debe haber un espacio del grosor de un dedo entre la cuerda y la piel de tu pareja. Incluye esposas en el juego. Existen esposas para las muñecas, las piernas e incluso los genitales. Estas cuentan con una gran variedad, desde las de velcro suave hasta las que tienen seguro de metal. Escoge una mordaza adecuada para tu pareja. Una correa puede ser divertida debido a la sensación de control que le brinda a la dominatrix y la sensación de ser controlado que experimenta el sumiso.

Para usar una correa de forma segura, no la jales con brusquedad. Cerciórate de que el collar le quede bien y deje un espacio del grosor de 2 dedos entre el collar y la piel. Viste prendas que formen tu identidad dominatrix.

Puedes adaptar tu atuendo a tu tema para la habitación o la fantasía.

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Usa pinzas para tetillas. Estas pueden usarse para generar dolor o presión en la piel. Por lo general, se colocan en las tetillas. En el caso de los principiantes, lo mejor es establecer un límite de 10 minutos, ya que las pinzas pueden cortar la circulación enviada a la tetilla.

Usa tapones anales o dildos. Al comprar un dildo o un tapón, cerciórate de que no sean tóxicos y de que tengas un lubricante que puedas usar con ellos de forma segura. Puedes usar un lubricante hecho con agua con todos los juguetes y condones. No puedes usar lubricantes de silicona con los juguetes de silicona. Escoge una cuerda que sea adecuada para ti. Existen cuerdas de una gran variedad de colores y materiales para los juegos de bondage. Si no conoces con certeza el tipo que deseas o necesitas, conversa con los empleados de la tienda de artículos sexuales de tu localidad.

Juega de forma segura con las cuerdas. Las cuerdas pueden ser un instrumento peligroso en el BDSM, ya que si se usan de forma inapropiada, pueden provocar lesiones en los nervios, asfixia o incluso la muerte. Por ejemplo, nunca presiones la cuerda en la parte delantera de la garganta de tu pareja. Estos son algunos aspectos que debes tener en cuenta al jugar con una cuerda: No emplees poses que dificulten la respiración. Cerciórate de que las cuerdas sean cómodas y permitan la circulación.

Como mínimo, debe haber un espacio del grosor de un dedo entre la cuerda y la piel de tu pareja. Incluye esposas en el juego. Existen esposas para las muñecas, las piernas e incluso los genitales. Estas cuentan con una gran variedad, desde las de velcro suave hasta las que tienen seguro de metal. Escoge una mordaza adecuada para tu pareja. Una correa puede ser divertida debido a la sensación de control que le brinda a la dominatrix y la sensación de ser controlado que experimenta el sumiso.

Para usar una correa de forma segura, no la jales con brusquedad. Cerciórate de que el collar le quede bien y deje un espacio del grosor de 2 dedos entre el collar y la piel. Viste prendas que formen tu identidad dominatrix. Puedes adaptar tu atuendo a tu tema para la habitación o la fantasía.

Escoge la ropa de tu sumiso. Esto puede comprender a las capuchas enteras, las camisas de fuerza e incluso los cinturones de castidad. Tan solo cerciórate de que tu sumiso se sienta cómodo con las prendas y los accesorios antes de iniciar el juego de dominatrix. Mantener a tu pareja en suspenso es una herramienta que puedes emplear como dominatrix.

Existen muchas opciones disponibles. Incluye muebles en tu calabozo. Los muebles sexuales o, en particular, los muebles BDSM pueden incluir un elemento de intriga en tus juegos de poder como dominatrix. Puedes usar los muebles para retocar o mejorar tu tema. Esto puede emplearse junto con las mordazas o en lugar de ellas.

De cualquier forma, el control puede ser de utilidad para generar intensidad. Indícale a tu pareja qué debe hacer. Si le dices a tu pareja que te bese o te toque, esto puede crear nuevas concepciones de sus sexualidades. Si usa la palabra segura, detén la acción o retira tu petición.

Bríndale una alternativa a tu pareja. Diseña sus roles en una fantasía. El juego de rol puede ser una manera ingeniosa y divertida de aumentar la tensión de la escena. Nos enamoramos, Betsy, a todas nos pasa. Quería abrazarla, darle las gracias, decirle que me perdonara por mentirle y jurarle que si fuera puta querría trabajar con alguien como ella. Sofía es rubia, de unos 40 bien resistidos.

Fuimos primero a un saloncito con espejos donde guardaban disfraces de enfermera, mucama y otros; también había plumas y prótesis de nalgas y tetas. Las tallas eran enormes y pensé que sería una especie de templo de las cosas de Sandra; después Sofía me explicó que era la zona de los transformistas:. Hay algunos hombres que los excita la servidumbre, entonces se ponen el delantal y limpian la casa, los baños, la cocina, todo. Tanto Sofía como Dómina Sandra siguen una línea un poco fundamentalista.

Ambas muestran cierto desprecio por el sexo en sí mismo: Docenas de instrumentos de tortura cuelgan del techo y las paredes. En una esquina hay un potro -el que se usa para estirar las extremidades-; en la otra hay una jaula y una cruz acolchada forrada en cuero para crucifixiones. Entra Maia, la esclava: Sofía le grita y le pega un latigazo en las nalgas; ella se arrodilla y le besa los pies. El ama busca una soga y se la amarra al cuello:.

Cambia el tono de la voz para explicarme; me mira y sonríe como si me estuviera ofreciendo una degustación de quesos en el supermercado. Maia, desde el piso, también me mira.

La clave en un amo es el maltrato y en un esclavo, la sumisión. Maia tiene la mirada enterrada en el piso y Sofía le ordena que me salude.

Ella se acerca y me besa los pies. Pero Maia no dice nada. Ahora, si le doy así. Timbra el teléfono y Sofía sale a contestar. Maia se levanta y me pregunta si voy a trabajar en esto, le digo que sí. No entendí la consecuencia de su pregunta con relación a la mía. Pensé que las insinuaciones de Sofía nos estaban afectando.

Antes de que Maia pudiera agacharse, Sofía la subió al potro. Le amarró las manos a los lados, le alzó las piernas y se las ató a la cabecera con una soga. Me dijo que me acercara y me dio unos ganchos. Y allí teníamos, en un primerísimo primer plano, toda la zona íntima de Maia explayada y expuesta. Tenés que ser cuidadosa, porque si llega a salir algo de sangre se acabó todo.

Me miró, yo le sostuve la mirada y contesté: La mano me temblaba, me aterraba causarle dolor, me aterraba ver eso frente a mí, me aterraba tocarla. Luego Sofía le quitó el corsé: La imagen era de total indefensión: Sofía, mientras, encendía una vela: El ama retiró la vela y se turbó un poco.

Parece que el grito de la esclava no estaba en el guión. Después se puso de nuevo la sonrisa y me dijo que la lección principal es que hay que respetar el pacto de la piedad:. Maia se bajó del potro; una lagrimita se le venía asomando, pero la reprimió. Se le puso en frente y se sacó una teta:. La jalaba hacia delante, por el cabello, y Maia sacaba la lengua tratando de alcanzarle el pecho.

El pobre sufre, porque quiere salir y no puede. Después vino la cruz, con un mecanismo de castigo bastante parecido, aunque en todos se puede improvisar poniendo cositas -tipo pesas, ganchos y grilletes- en los genitales y jugando con vibradores. Sofía toqueteaba a Maia crucificada. El tipo se encuentra con que no se le puede parar porque el grillete se lo impide. Sofía agarró un vibrador con la mano izquierda y con la otra lo recorrió de arriba hacia abajo: Yo voy contando hasta diez y vos me decís hasta dónde resistís.

La piel me ardía un poco, luego la sentí adormecida. Después siguieron los tips. Sofía habló primero de los límites:. Los fetiches son bienvenidos: Eso es una chanchada, y ninguna de las chicas lo acepta. Recordé una foto que vi en el salón de un tipo vestido de caperucita roja, agachado sobre el torso de una esclava. Luego me habló de los extranjeros, los mejores clientes.

Por esos días había estado en la casona un inglés que va cada vez que visita Buenos Aires. Dómina Sandra me preparó algo así como un kit para dominatrices principiantes: Me convertí en un maniquí: El cuero te hace sentir sexy. Sofía salta cuando me ve en el espejo transformada.

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